Seleccionar página

Yo que siempre tardo tanto en aparecer por estos lados, vengo hoy corriendo a contarte que me acaban de desaparecer en instagram mi última publicación. De seguro, alguna susceptibilidad lumpertera de por medio.

Sin rodeos, te comparto por acá el post:

¨Algunas desean el reconocimiento en su área de formación/experiencia, otros quieren ser influencers -así estamos-.

Intentando comprender el fenómeno y sus consecuencias, nació este cuento #NoSeasComoLumperta

Juana , la que le hablaba a las matas, tenía esa maña desde pequeña: mata que veía, mata que le echaba un cuento. Era tan feliz hablándole a las matas que decidió comunicarlo: a cada persona que conocía, le contaba lo lindo y beneficioso que era hablarle a las matas.

Un día, una marca de macetas decorativas le dijo: Oye Juana, sabes que hacemos unas macetas que te mueres de lo lindas que son, creemos que allí tus matas serán más felices. Y le regalaron tres macetas.

Juana, contenta y agradecida porque en efecto sus matas eran más felices compartió con sus amigos reales y virtuales lo maravillosas que eran sus nuevas macetas.

Dicen, que a Juana le llegaron propuestas hasta económicas de marcas de fertilizantes.

Y bueno, mientras Juana seguía siendo feliz hablando con sus matas…

Lumperta (vecina de Juana), comenzó a ver que Juana estaba obteniendo beneficios que a ella le encantaría tener y pensó: Quiero ser como Juana.

Intentando encontrar la razón del éxito de su vecina, se pasó por su Instagram. Al parecer, obvió toda la historia detrás de Juana (o le costó verla y comprenderla), pero hubo algo que llamó su atención: el número de followers. E inmediatamente pensó: ¡Eureka! y dijo en voz alta: ahh, es por el número de seguidores, entonces, cuando yo tenga muchos seguidores, seré como Juana.

No tan lejos, se encontraba Pedro (vendedor con experiencia) quien al escuchar la equivocada conclusión a la que llegó Lumperta, pensó: ¡Eureka!, he dado con el negocio de la nueva era: venderé seguidores, le pediré ayuda a Ramón, mi amigo programador.

Ramón dijo inmediatamente OK y al escuchar la idea de negocio de Pedro pensó: ¡Eureka!, habrán algunos que se sentirán incómodos sabiendo que compran seguidores, entonces crearé una alternativa intermedia, y así nacieron las aplicaciones que automaticen su interacción y en consecuencia les haga ganar seguidores.

Dicen que Juana se ha convertido en una influencer en el mundo de las conversaciones con plantas, y que Pedro y Ramón tienen un negocio rentable gracias a las Lumpertas y sus pésimos asesores.

Tú que crees que pasó con Lumperta?¨

Pin It on Pinterest

Share This